¿Qué hacer si evidenciamos que alguien está atravesando un dolor emocional?

No siempre es evidente que alguien la está pasando mal, muchos dolores pueden pasar desapercibidos aun para personas muy cercanas. En la entrada del blog anterior hablé acerca de los signos que nos pueden prender las alarmas. Por lo general no sabemos qué hacer o qué decir, evadimos o vamos a lugares comunes.

Por eso, comparto acá tres ideas para estos casos.  Dependiendo de la gravedad del asunto, podemos: 

  1. Iniciar una conversación al respecto
  2. Sugerir un acompañamiento o:
  3. Tomar la decisión de hacer una intervención con un especialista nosotros mismos. 

En cualquiera de los casos, debemos  tener mucho  tacto y saberlo decir y hacer en el momento y lugar adecuado. 

El primer caso, iniciar una conversación al respecto, aplica cuando el doliente mismo nos manifiesta su situación, o cuando ha dado señas de cambios de hábitos y comportamientos leves. Al iniciar una conversación, recomiendo hacerlo mencionando que sabemos que hay personas que se dedican a acompañar estos procesos y dándoles información al respecto. 

Al hacer esto, estamos simplemente compartiendo información y dejándolos por sí mismos revisar e interiorizar la necesidad de recibir ayuda. Después de haber compartido la información, si la persona no nos dice nada al respecto,  podemos mencionar el tema unos días después para ver si lo ha considerado.

 

El segundo caso, sugerir directamente el acompañamiento, aplica cuando ya vemos necesario ir un paso más allá. Esto se debe a que evidenciamos cambios drásticos de hábitos, comportamientos,  rutinas y presencia física.  Acá recomiendo hacerlo con esta pregunta simple pero directa: ¿Has considerado tener ayuda de un especialista? Hacer la pregunta le hará saber al doliente que estamos preocupados por su bienestar y que sólo no le está quedando fácil. Sugerir ayuda profesional en el lugar y momento adecuado puede sentirse por parte del doliente como un permiso para buscarla.

 

El tercer caso implica que tenemos razones para preocuparnos por la seguridad  inmediata del doliente. En este caso no solo está bien, sino que es necesario buscar directamente el apoyo profesional. Por lo general acá el dolor emocional ya desencadenó una depresión clínica y debe ser tratada de inmediato.

En los casos de dolor emocional de cualquier tipo,  la ayuda terapéutica nunca sobra. Si un dolor emocional se gestiona a tiempo, puede convertirse en un proceso transformador, si no, puede desencadenar trastornos muy complejos.  Es por eso que  ofrecer la posibilidad de un acompañamiento es siempre una buena idea. 

Si quieres conocer más acerca de mi oferta de acompañamiento no dudes en contactarme,  para mí será un honor acompañar tu proceso de transformación.



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